Perdimos la Monumentalidad y Más...

El Monumento Nacional es el monumento, monumento,-monumental por excelencia-, que cumplió este mes cien años de haberse erigido. Por la época de su creación se le asocia generalmente con la reforma educativa de don Mauro Fernández quien mediante la Ley Fundamental de Educación creara el Liceo de Costa Rica, el Colegio de Señoritas, el Instituto de Alajuela, la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional. Aunque la idea se gestó en 1857, en tiempos de Juan Rafael Mora, fue inaugurado treinta y ocho años después, el 15 de setiembre de 1895 por el presidente Rafael Iglesias Castro.




Paradójicamente el día de su centenario, --y en agradecimiento--, un grupo de estudiantes protagonizó frente al mismo, un acto bochornoso de irrespeto al señor Presidente de la República, el cual fue agredido en forma verbal y podría decirse que hasta físicamente, poniendo en evidencia el deterioro de nuestras costumbres.
Fue el embajador Manuel María Peralta quien escogió en Francia al escultor Louis Carrier Bellouse para la realización de esta obra, y transcurrieron cinco años desde que se firmó el contrato con el artista, hasta la fecha inaugural en la entonces llamada Plaza de la Estación. De carácter épico, conmemorando la gesta de 1856, este monumento no ha logrado ser superado. En él están representadas mediante cinco mujeres, las repúblicas centroamericanas, el invasor William Walker y un muerto a sus pies que simboliza la derrota de los filibusteros. Aunque posee un aire o carácter galo, se mezclan en él eurítmicamente símbolos nacionales y otros heredados de la Revolución Francesa como el "gorro frigio", denotando la recién adquirida libertad.
Todas las vigorosas figuras tienen gran movimiento y la expresividad de sus gestos y sus rostros, está extraordinariamente plasmada en bronce. En los siguientes cien años los monumentos de Costa Rica fueron decreciendo hasta llegar a ridículas figuras, tiesas y desproporcionadas, pedestales absurdos, placas, plaquitas, columnas y columnitas hechas con materiales innobles, fungibles y perecederos que más que nada producen risa. A principios de este siglo se levantaron algunos monumentos decorosos como el de don Juan Rafael Mora, que tiene en su base un ángel con una antorcha en sus manos y un minipene que hizo ruborizar a nuestras abuelas. También está el de don Juanito Mora que ha recorrido toda la plazoleta frente al Teatro Nacional, bailando al son de cada una de las remodelaciones; pero evidentemente es una excelente escultura con dignidad y movimiento...
No quiero mencionar siquiera los monumentos o esculturas que hay en ciertas rotondas, en donde uno se pregunta por qué en un siglo perdimos hasta el buen gusto. Pero si vale la pena comparar el sólido pedestal del Monumento Nacional que está intacto y se conserva enhiesto después de cien años, con el ridículo pedestal del monumento a las Garantías Sociales (rotonda del Zapote) hecho con azulejos negros de baño, los cuales se han ido cayendo en menos de dos años de construido y que hoy día ya está "en restauración"... No hace mucho tiempo me referí en un artículo titulado "Pedestales vacíos", al susto que me llevé cuando vi en un pedestal que venía observando en el Parque de la Merced, a un duendecillo extrañamente vestido y de reducido tamaño que me pareció ser un "gnomo". Movido por la curiosidad fui a leer la placa y quedé atónito pues decía ser nada menos que don Braulio Carrillo.
A los pocos días el duendecillo o gnomo, desapareció misteriosamente sin dejar rastro, pero hace poco reapareció, esta vez con pantalón largo y corbata.... Con motivo de las celebraciones del 15 setiembre colocaron junto al Monumento Nacional una rampa y una plataforma que permite ascender y ver las figuras de este monumento a muy cerca distancia. Vale la pena subir y admirarlo. Invito a mis lectores a que lo hagan, pero que también vayan al Parque de la Merced a ver a don Braulio Carrillo, pues estoy seguro de que me darán la razón cuando afirmo que hemos perdido monumentalidad y mucho más...
Cesar Valverde. 1° de Octubre 1995.
Periódico La Nación.

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